14/7/08

Un espacio para todos

Los jóvenes que han ocupado la antigua fábrica de Flex reivindican el edificio para hacer un uso común a favor de todos los habitantes de la zona oeste de la ciudad.
Los escombros y bolsas de basura se amontonan para dejar libre un espacio que en los próximos días podría quedar inaugurado de forma más o menos oficial. En la fábrica abandonada de Flex, en la avenida Príncipe de Asturias, desde el viernes hay de nuevo actividad. Pero en esta ocasión no se piensa en el descanso que dan los colchones que hasta hace poco más de una década se fabricaban en ella, sino en el duro trabajo para acondicionar un local que pretende ser un centro social y un "espacio que le dé vida a la ciudad".
"Hemos tenido apoyo desde el viernes", comenta uno de los jóvenes que se encontraba ayer en La ReFLEXón , denominación que han puesto a este espacio. Un apoyo que se hizo más patente desde que ayer saliera su iniciativa en los medios de comunicación, lo que les ha hecho pensar que "va a seguir viniendo más gente" porque el principal objetivo es que sea un edificio "para todos". Para ello, prevén "conocer las necesidades de la gente y adaptarnos a ellas" en todas las actividades que se pongan en marcha, que previsiblemente comenzarán a finales de esta semana con una fiesta de inauguración en la que habrá un recital de poemas.
Una de las principales preocupaciones de estos jóvenes es dar a conocer su labor, ya que "estamos aquí trabajando para poder tener un espacio autogestionado", pues "no tenemos ningún ánimo de lucro y mucho menos de molestar a los vecinos", explican.
Por eso, entre sus primeras tareas está la de darse a conocer entre el vecindario con carteles y buzoneando un manifiesto entre los inmuebles más cercanos explicando quiénes son y cuáles son sus intenciones. Igualmente, tienen previsto reunirse con la asociación de vecinos para conseguir su apoyo y, al mismo tiempo, brindarles el espacio que están rehabilitando para algunas de sus actividades.
Esta ocupación no es espontánea. "Llevamos mucho tiempo pensándolo", aseguran, pues no siempre es fácil encontrar un sitio como este, una fábrica de sueños , como reza el lema de sus antiguos inquilinos y que no les hubiera importado coger como nombre, aunque lo declinaron porque ya hay un centro en Madrid con ese mismo nombre.
La fábrica lleva abandonada aproximadamente una década y desde entonces lo único que ha hecho es degradarse. Para acceder a ella lo hicieron por una ventana abierta y posteriormente se encontraron con que la puerta también estaba abierta, por lo que "no hemos roto nada", afirman.
En el edificio, de más de 11.000 metros cuadrados, hay sitio para casi cualquier cosa, aunque en un principio habilitarán la entrada, tres habitaciones para talleres y una biblioteca. Utilizarlo como vivienda habitual no está entre sus intenciones, aunque estos días sí se quedan a dormir algunos de ellos como vigilancia. Aún así, algún cuarto puede convertirse en dormitorio para algún caso de necesidad urgente. En cualquier caso, estos jóvenes quieren dejar muy claro que lo único que hacen en el centro es trabajar en beneficio de todos, ya que en su vida "tenemos nuestro trabajo, nuestro piso y pagamos nuestros impuestos".
PUBLICADO EN http://www.lavozdeasturias.es/ 14/07/2008 NURIA MORAN

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