Un menor es asesinado en Brasil cada diez horas, según datos oficiales

Según datos del Ministerio de Sanidad brasileño, entre 2000 y 2005 tuvieron lugar 5.049 muertes de niños y niñas de uno a 14 años. En 2005, 662 niños murieron por agresiones dentro del hogar, es decir, uno cada diez horas.
Y lo que más asusta es que, mientras en el pasado buena parte de los asesinatos de niños eran cometidos con armas de fuego fuera de casa, ahora se perpetran —sobre todo, hasta los 12 años— mediante estrangulamientos, cuchillos, etc., lo que indica que esos crímenes tienen lugar cada vez más en el ámbito familiar, según señala María Fernanda Tourinho, investigadora del Núcleo de Estudios de Violencia de la Universidad de São Paulo (USP).
En los últimos años, el índice de homicidios con víctimas entre 0 y 18 años se sitúa en una media de 12,56 por 100.000 habitantes. Con todo, el psiconalista Mário Eduardo Pereira recomienda desde el diario O Globo que no se busquen culpables a cualquier precio ni se piense que todos esos padres que en el silencio del hogar asesinan a sus pequeños son enfermos psíquicos. Muchas veces, las drogas y el alcohol, unidos a ciertas situaciones de estrés familiar, hacen posibles esas monstruosidades. Según el psiquiatra Icami Tiba, hay más personas con miedo a cometer actos de violencia contra sus hijos de lo que se piensa. “Hay que atacar esos fantasmas antes de que se conviertan en personas”, advierte Tiba.
Y lo que más asusta es que, mientras en el pasado buena parte de los asesinatos de niños eran cometidos con armas de fuego fuera de casa, ahora se perpetran —sobre todo, hasta los 12 años— mediante estrangulamientos, cuchillos, etc., lo que indica que esos crímenes tienen lugar cada vez más en el ámbito familiar, según señala María Fernanda Tourinho, investigadora del Núcleo de Estudios de Violencia de la Universidad de São Paulo (USP).
En los últimos años, el índice de homicidios con víctimas entre 0 y 18 años se sitúa en una media de 12,56 por 100.000 habitantes. Con todo, el psiconalista Mário Eduardo Pereira recomienda desde el diario O Globo que no se busquen culpables a cualquier precio ni se piense que todos esos padres que en el silencio del hogar asesinan a sus pequeños son enfermos psíquicos. Muchas veces, las drogas y el alcohol, unidos a ciertas situaciones de estrés familiar, hacen posibles esas monstruosidades. Según el psiquiatra Icami Tiba, hay más personas con miedo a cometer actos de violencia contra sus hijos de lo que se piensa. “Hay que atacar esos fantasmas antes de que se conviertan en personas”, advierte Tiba.
JUAN ARIAS - Río de Janeiro - 07/04/2008
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