16/12/07

El bofetón aún tiene defensores

Un cachete no modifica la conducta de un hijo y genera más violencia, pero aún es aceptado por la mayoría de la población - El PP, el PNV y CiU intentan frenar la prohibición que la ONU había solicitado al Gobierno
La bofetada, un recurso desterrado por la ONU como método educativo y que refleja la falta de estrategia de los padres para corregir la conducta de los niños, aún tiene enormes defensores.
La mayor parte de la población apoya castigar al niño con la mano, y el PP, PNV, CiU y Coalición Canaria se han aliado para defender en el Senado el último resquicio que queda en nuestro estado de derecho para ampararlo, el Código Civil.
El debate sobre si es admisible y pedagógico dar a un hijo una bofetada o un cachete en el culo con una zapatilla ha resurgido después de que el Senado decidiera el martes pasado, con los votos de cuatro grupos, no eliminar del Código Civil la potestad de los padres o tutores de "corregir razonable y moderadamente" a los menores. Naciones Unidas y las organizaciones en defensa de la infancia consideran que ese artículo ampara la bofetada en el ámbito familiar y había pedido su eliminación. El Congreso había aprobado que se sustituyera esa "corrección" por garantizar "el respeto a la integridad física y psicológica" de los niños.
Al menos 30.000 menores reciben algún tipo de maltrato físico cada año en España. Hay 7,9 millones de menores, de los cuales 15 de cada mil han sufrido algún maltrato. En uno de cada cuatro casos se trata de golpes, como bofetas o cachetes. Son los datos sobre la incidencia de la violencia en los niños que recogen estudios como El Maltrato Infantil en España. "Es el mínimo de niños que los sufre porque estos datos hacen referencia a los casos de malos tratos detectados a través de servicios sociales o sanitarios, e incluyen no sólo los niños que reciben cachetes sino también lo que han padecido moratones, traumatismos o cicatrices. Hay muchos niños a los que se les educa a base de bofetadas o cachetes y que no entran en estas estadísticas", explica Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla.
"El castigo físico es el reconocimiento del fracaso. Es golpear al débil. Hay otros recursos aparte del cachete y estar en contra de él no es estar a favor de la permisividad y de que haya que dejarles hacer lo que les dé la gana y como les dé la gana. Los límites y los controles son buenos. Hay que buscar otra manera de hacerlo sin el cachete", explica Palacios.
Muchos españoles no lo ven así. "A veces es imprescindible pegar a un hijo para educarlo". Con esta afirmación está de acuerdo el 56% de la población española, según la última encuesta sobre esta cuestión realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El 49% de los encuestados, todos mayores de edad, había recibido en el pasado azotes y el 28%, bofetadas.
No es lo mismo un cachete esporádico en una situación límite que utilizar el cachete como sistema correctivo habitual. Como tampoco es lo mismo el cachete en el culo a un niño en una situación de riesgo que la bofetada a mano abierta en la cara o pegarle con un objeto, aunque sea con la clásica zapatilla. Hay muchos matices, insisten los expertos. Una cosa es maltrato y la otra, educación. E insisten en que lo importante es corregir, aunque sea con un gesto físico, pero respetando la integridad física y moral de los hijos, con un propósito educativo contrastado y, sobre todo, con un control absoluto de la actuación del progenitor. Si se pierde el control, no se educa, se maltrata, advierten.
"Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como principio de una legislación universal". Es decir, el motivo que alegue una persona para justificar una acción debe ser, según este principio kantiano, tan bueno que pudiera convertirse en ley universal. ¿Es suficiente motivo para justificar una bofetada a un niño el que no quiera comer, bañarse o estarse quieto? ¿Y debe una legislación, como el Código Civil español, amparar una conducta violenta, por esporádica que sea, como es el cachete a un menor? Este imperativo categórico de Kant sirve para plantear la reflexión sobre si se debe eliminar la potestad de los padres de "corregir" a sus hijos, que recoge el artículo 154 del Código Civil español.
España ratificó en 1990 la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas que pide a los países que prohíban expresamente cualquier acto violento contra la infancia. 14 países ya lo han hecho.
Los grupos políticos que votaron el martes en la Comisión de Justicia a favor de mantener abierta la puerta legal del cachete en casa, una enmienda a la Ley de Adopción Internacional presentada por el PNV, lo argumentan así. "Mi hijo me preguntó un día que si yo podía darle un cachete. Entonces le leí el Código Civil y le quedó claro que sí", contó en el Senado Alfredo Belda, de Coalición Canaria, según cuentan sus compañeros. Otro senador, Agustín Conde, del PP, apunta que "lo que dice el Código Civil no es lo que algunos pretenden que diga". "Permite corregir a los hijos y nosotros estamos a favor de que se deje a los padres hacerlo, con un castigo o alzándoles la voz, por ejemplo". "El PP no está de acuerdo con el maltrato físico a un niño, pero no es eso lo que dice ese artículo. Si permitiera corregir físicamente, entonces el debate sería distinto. Además, el artículo 4 del mismo código insiste en que el contenido de la ley debe aplicarse en sentido literal y de acuerdo con la realidad social. En la realidad social actual corregir no incluye maltrato físico", argumenta Conde. Y ya bajándose a la esfera de lo personal cuenta su caso, insistiendo en que se trata de su opinión personal: "Soy padre de tres hijos y mi experiencia es que cuando tenían un año el único sistema de que aprendieran era darles un azote suave en el culo, porque luego cuando tienen ya seis años es distinto, ya puedes razonar con ellos".
Lluís Badia, senador de CiU, va más allá. "Este sistema ha funcionado desde siempre, el cachete en un momento dado, entendiendo que no es lo mismo un cachete que una bofetada. Además, se trata de un tema muy subjetivo y lo que tenemos claro es que no deben modificarse las normas porque sí, cuando es evidente que no hay un consenso sobre esto".
Este debate está ya centrado exclusivamente en el seno de la familia, en referencia al ejercicio de la patria potestad y de la tutela. El vocal del Consejo General del Poder Judicial y responsable de los temas de menores en este órgano, Félix Pantoja, explica que fuera de la familia el castigo físico está "estrictamente prohibido", sea contra los niños y contra mayores, y tipificado como falta o delito en el Código Penal. Pantoja no cree que sobre el eliminar también todo resquicio del Código Civil.
El filósofo Fernando Savater es otra de las pocas voces públicas que habla a favor de la bofetada. "Me parece mal que se pegue, pero la idea de que cualquier bofetón es un delito me parece un disparate. Es no entender la relación entre los padres y los hijos. Uno puede dar un bofetón como punto final a algo, a un conflicto, y puede ser pedagógico", defiende Savater. Y describe una situación: "Puede ocurrir que se te vayan de las manos las cosas con un hijo, que llegue un momento que no haya manera de reclamar que se dé cuenta de lo que está en juego, y ése es el momento del bofetón, pero no se trata de usarlo como práctica habitual".
Respecto a la regulación, Savater opina que el maltrato infantil, por supuesto, debe estar castigado, aunque dice que "educar es siempre corregir" por lo que esta palabra, que es la que aparece actualmente en el Código Civil, "no tiene por qué reflejar algo negativo, aunque legislar sobre estas cuestiones es algo muy difícil", matiza.
Savater considera que no es bueno crear culpabilidad en los padres diciendo que la bofetada es algo inasumible. "Es verdad que la bofetada en sí misma no enseña, pero puede formar parte de una enseñanza, de una continuidad pedagógica".
Un enfoque polémico, sin duda. "Es polémico", contesta Savater "porque la gente tiene miedo a asumir lo que hace. Aunque es verdad que unos padres que tienen control desde el principio de la relación con sus hijos no necesitan pegarles".
¿Conduce la violencia a más violencia? "Es muy importante no dar ideas deterministas, no es que por pegar a alguien esa persona vaya a pegar a su vez con toda seguridad, pero sí es cierto que la probabilidad de que lo haga es muy alta", explica la profesora de Psicología de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid Elena Martín. "Hay maltratados que no son maltratadores, incluso con los hijos. Lo que está claro es que esa persona a la que se pega se habitúa y lo aprende como modelo".
"A mí me pegaban y, mira, no pasa nada, aquí estoy". "Mi padre dejó de pegarme cuando tuve su altura". No es raro escuchar testimonios como éstos de adultos españoles y a menudo sus interlocutores ni se extrañan ni se alarman. En otros países, como los nórdicos, les parecería escandaloso oír vivencias de este tipo. "Es una gran ventaja que a alguien le impresione oírlo", dice Elena Martín. "Lo importante es que haya una norma social que no admita ni la más mínima manifestación de violencia, la gente debe entender que lo que nos jugamos es el mensaje del tipo de sociedad que queremos".
Los motivos por los que se pega a los hijos son variados pero el más común es la falta de estrategias de los padres ante las desobediencias, rebeldías o falta de límites, señala la psicóloga clínica Ana López Fuentetaja. Esta especialista, que trabaja en el servicio de salud mental de la Comunidad de Madrid en Villaverde, enumera las otras razones: la mano larga, es decir, que muchas parejas tienen malestares entre ellos y lo pagan a veces con el hijo sin razón; la repetición de modelos de sus propias familias, y los niños difíciles, es decir, los que tienen trastornos de conducta, que pueden estar ligados a factores que les rodean y que a menudo necesitarían la ayuda de un especialista.
Esta psicóloga clínica distingue entre los diferentes tipos de castigo físico: "Entre los más humillantes están la bofetada y el darle un azote con un objeto. Este último no sólo refleja agresividad hacia el niño sino también la intención de hacerle daño". "Se puede comprender al padre que en un momento de ofuscación dé un azote, pero esto no quiere decir que se justifique, ni que haya que ser tolerante con ello", matiza.
El cachete se produce cuando los padres no encuentran otras alternativas. Es algo impulsivo y que genera culpa a los que lo dan, explica la coordinadora de los programas de Violencia e Infancia de Save the Children, Liliana Orjuela López, que organiza talleres para padres sobre esta cuestión. Pero las leyes, prosigue esta experta, deben prohibir el castigo físico en general, ya que la norma establece la pauta de convivencia. La asiduidad del castigo físico es otra cuestión clave. "El uso del cachete como método continuado de corrección a los hijos tiene que ver con una forma determinada de relación con ellos, refleja un modelo abusivamente asimétrico", señala López Fuentetaja. Otra cuestión que conviene tener en cuenta antes de ponerle encima la mano a un niño es que el cachete no modifica la conducta del hijo. "Porque no lo entiende, no lo relaciona, lo vive como una agresión sin más", explica la psicóloga.
Cuando un niño se salta siempre las normas es que le pasa algo, no es una mera desobediencia, es que está atravesando por alguna situación complicada, y ése es el momento de recurrir a un profesional. Si a un niño se le ponen normas desde pequeño sin pegarle nunca y se les acostumbra a que se cumplan, pueden ocurrir sucesos puntuales, pero lo normal es que los padres no tengan problemas, si son coherentes con las normas que han puesto. Hay unanimidad en estas cuestiones entre los expertos, estén más o menos a favor del cachete puntual.
Si no se hace así, si no ha habido ningún tipo de prevención, de costumbre, lo difícil es reconducir la conducta de un hijo hacia unas normas cuando está ya entrando en la adolescencia. "No hay recetas mágicas para evitar la bofetada, depende de la edad y de lo que haya pasado en ese momento. La conducta es el resultado de un largo proceso educativo. Los padres se tienen que apoyar entre ellos desde el principio, decirle que no cuando sea preciso y ser suaves pero contundentes", recomienda López Fuentetaja. En lo que tampoco hay discrepancias entre los especialistas es en que cuanto más se repite un castigo, sea un cachete a un niño pequeño o privar de algo que le gusta a un adolescente, menos efecto correctivo tiene.
¿Y las secuelas? La fundamental es la autoestima del niño. "Se ve a sí mismo como una persona susceptible de ser pegada en general, puesto que las personas en las que más confía, sus padres, le pegan. El niño piensa además que algo malo debe de estar haciendo si le están pegando, esto daña su autoestima y empieza a sentirse inseguro sobre lo que está bien y lo que no", dice Ana López Fuentetaja. "Aunque nunca se debe utilizar la violencia con un hijo, éste distingue perfectamente cuando una bofetada es esporádica, ve la relación con el hecho. Cuando la bofetada se convierte en habitual, el niño lo ve normal y lo interioriza como modelo de funcionamiento para usarlo luego en otros ámbitos".
Otra de las secuelas del castigo físico, dicen los especialistas, es la inhibición de los niños y jóvenes para expresar de otras formas sus propias frustraciones. Es decir, son niños que no están acostumbrados a que dialoguen con ellos para solucionar los problemas y, por tanto, ellos tampoco lo harán. Las actuaciones que se tienen con los niños no les influyen sólo en el presente, les marcan su futuro.
MÁS INFORMACIÓN
REPORTAJE PUBLICADO EN ELPAIS.com 16/12/07

Málaga puede internar sólo al 50% de menores recluidos por la Justicia

La mitad de los jóvenes con medidas privativas de libertad tiene que ingresar en otros centros de Andalucía por la falta de plazas. Sólo el 7 por ciento de los chicos que cometen delitos está en régimen de internamiento
Málaga sólo puede internar a la mitad de los menores que han cometido hechos delictivos y deben cumplir medidas privativas de libertad decretadas por un juez. Actualmente hay 120 adolescentes malagueños con menos de 18 años que cumplen medidas de internamientos en centros cerrados o semicerrados. Esta cifra representa al siete por ciento de los chicos responsables de infracciones penales.
Sin embargo, en Málaga sólo hay sesenta plazas en dos centros de carácter semiabierto y cerrado para estos jóvenes, que se tienen que trasladar a otras provincias para cumplir el internamiento. El equipamiento de San Francisco de Asís, en Torremolinos, es el único público de Andalucía y cuenta con 48 plazas. Mientras, el centro de la Biznaga, también ubicado en la localidad, dispone de doce vacantes. La mitad de los jóvenes que no ingresan en estos dos centros se trasladan a otros de Andalucía, principalmente de Almería.
La junta de jueces se ha quejado en varias ocasiones de la falta de plazas de internamiento, y ha pedido a la Consejería de Justicia que, o bien amplíe la capacidad de los centros existentes, o bien se construya otro en la capital. El juez decano Manuel Caballero Bonald aseguró que la provincia lleva varios años con este problema y arguyó que trasladar al menor a otra provincia tiene sus inconvenientes, no sólo para el propio adolescente o su familia, sino también para la propia administración de Justicia.
En este sentido, señaló que pueden surgir inconvenientes en los traslados durante los fines de semana o por la noche, cuando hay que contar con efectivos de guardia de la Policía Autonómica, que a veces cuentan con la colaboración de otros cuerpos de seguridad. "Si los presos adultos tienen plaza en Alhaurín de la Torre, ¿por qué no los menores que están en internamiento?", se preguntó.
Lista de espera.
La Fiscalía también ha alertado de "la lista de espera" para el cumplimiento de las medidas de internamiento y de que los dos centros de Málaga "están desbordados". En su memoria, el Ministerio Público va más allá y señala que la deficiencia de plazas no son cubiertas con el resto de centros en Andalucía, donde hay 776 plazas, y recuerda que a finales de 2006 había aproximadamente veinte menores condenados con sentencia a régimen de internamiento que se encontraban en lista de espera.
La Fiscalía de Menores destaca, además, un caso en el que hubiera sido aconsejable el internamiento terapeútico a un chico, pero por la inexistencia de plaza, se tuvo que imponer una medida en régimen de semilibertad con tratamiento psiquiátrico, hasta que en un momento posterior se sustituyera por internamiento terapéutico. No obstante, las instancias judiciales consideran que no existe ningún tipo de problema cuando se impone con carácter de cautela el internamiento. En estos supuestos, el ingreso del menor es inmediato y puede prolongarse unos tres meses, hasta que se dicta sentencia. Por otra parte, la estancia en un internado tras una resolución firme puede durar hasta diez años.
Por su parte, la Junta de Andalucía garantiza un aumento de plazas, hasta alcanzar las ochenta el próximo año. La delegada de Justicia, Aurora Santos, aseguró que "lo ideal sería alcanzar las cien plazas" para cubrir la demanda, aunque recordó que en los dos centros de Torremolinos hay menores de otras provincias andaluzas.
Traslados.
En cuanto al problema que puede suponer para el menor su traslado a otra provincia, la delegada señaló que aunque es preferible que estuviera en Málaga, hay ocasiones en las que se aconseja el alejamiento de su entorno familiar o círculo social, deteriorado y que le ha generado conflictos. Sobre la posibilidad de abrir un tercer centro en Málaga, Santos indicó que no se descarta, pero en todo caso la previsión actual es aumentar las plazas de los existentes.
Pese a ello, advirtió de que "no es positivo que los centros sean demasiados grandes" y recordó que "ahora no están ocupadas todas las plazas de Andalucía".
El menor que cumple medidas privativas de libertad responde al perfil de un chico responsable de lesiones graves, conductas muy violentas en su entorno social o autor de robos con violencia. Un caso se registró precisamente esta semana, cuando la Audiencia de Málaga confirmó la medida de 18 meses de internamiento a un joven que atracó a un viandante para robarle sólo un euro.

Menores inmigrantes, ¿integración en la sociedad de acogida y desintegración del país de origen?

La asociación Punto de Referencia recoge en este texto la visión de M’hamed Abdelouhaed, educador que trabaja con menores marroquíes en España, sobre las dificultades de estos jóvenes por haber marchado y encontrar de nuevo su lugar.
Punt de Referència* (16/12/2007)
Conocer las culturas no es conocer las personas. Con esta afirmación M’hamed Abdelohuaed Allaoui comenzó su charla sobre la realidad de los adolescentes inmigrantes no acompañados, organizada el 11 de diciembre por la Asociación Punto de Referencia en Barcelona. “Yo mismo, que ya llevo media vida aquí, no sé de dónde soy: ni en Marruecos soy del todo marroquí ni en Cataluña soy del todo catalán, ni de aquí ni de allá”. Conciliar las dos vidas es muy difícil, lo es incluso para un adulto, imaginaos para un adolescente.
De su experiencia como educador, M’hamed Abdelouhaed destaca un aprendizaje, el de trabajar con menores y o/adolescentes inmigrantes con la dificultad que supone no tener los referentes familiares ni de contexto para contrastar la información que te dan. “A los educadores o voluntarios que los apoyamos nos falta toda esta otra información de contexto. Estos jóvenes, como todos los adolescentes, a veces se hacen sus fantasías y esto es lo que te explican”, hace falta no perderlo de vista, recuerda este formador en materia de inmigración.
Cuando se habla de efecto llamada, destaca M’hamed Abdelohuaed, se debe decir que los mismos inmigrantes son cómplices y que juegan un papel muy importante, más que los medios de comunicación o las supuestas políticas de puertas abiertas. “Ningún emigrante explica su realidad a su gente. No lo hacen los adultos, menos todavía los menores y jóvenes. Ellos son los que más deslumbrados vienen por la imagen de éxito de amigos y conocidos”.
Y aun cuando es verdad que hay algún éxito, siempre es al precio de mucho esfuerzo y esto casi nunca se dice. “Muchos de los que convivís con estos jóvenes ya lo sabéis: van locos por fotografiarse al lado de una moto o de algún coche para enviar la foto a casa, para comprarse las bambas de 100 euros o un chándal de moda, porque todas estas cosas son las que crean esta imagen de éxito de la que hablábamos. ¡Y ya les puedes ir diciendo todo lo que su familia podría hacer en Marruecos con estos 100 euros!”
Por mucho que nos pueda alegrar el hecho que estos chicos se comporten como los de aquí, debemos saber que en algún momento les tocará hacer el regreso a sus orígenes. Las visitas a la familia suponen para ellos la posibilidad de volver a ser adolescentes magrebíes y, como apuntó Abdelouahed, una cura contra la fiebre consumista de su sociedad d’acogida: “sólo se valora el euro cuando vuelves al dirham”.
El papel de la familia de origen
Con respecto al papel que juega, a la distancia, la familia de origen, Abdelouhaed considera que, en la mayoría de los casos, es una influencia muy positiva. “El mensaje de las familias acostumbra a ser casi siempre muy educador, del tipo no dejes el trabajo o haz caso de lo que te dicen, y es bueno contar con esto. Pero tampoco hay que olvidar que la sociedad del sur de Marruecos es muy tradicional y carga a la persona con muchas responsabilidades desde bien pequeña”.
Incluso la decisión de migrar o no migrar es, en última instancia, del joven, como si ya fuera un hombre adulto cuando apenas ayer todavía era un niño. Llegan cargados con esta responsabilidad, llevando en la espalda este dilema. De aquí la importancia del primer viaje, del primer regreso. “Visto desde aquí puede sorprender que, a la que el joven consigue la documentación o firma el contrato de trabajo, en vez de ponerse en serio sólo piense en volver a casa. Es muy importante para estos jóvenes volver a casa y demostrar a los suyos que su decisión, su marcha, ha valido la pena”.
El sur de Marruecos, de dónde vienen muchos de estos menores inmigrantes no acompañados, ha cambiado mucho. “Acabo de llegar de allá, yo soy bereber, de un pueblo del Atlas y cada vez que voy me sorprendo más. Yo, cuando era pequeño, casi ni salía de mi pueblo y ahora tenemos estos jóvenes que se embarcan en viajes increíbles sin que nadie se lo acabe de explicar, ni tampoco los expertos con quienes hace pocos días me reuní en un seminario en Tetuán. En este seminario se argumentó que, desde que la mujer marroquí se ha incorporado al mercado de trabajo, no hay nadie que se haga cargo del núcleo familiar”.
Los cambios en el sistema educativo marroquí también pueden tener algo que ver. “En Marruecos también hemos tenido nuestras LOE y nuestras LOGSE y ahora todo el mundo desconfía del sistema educativo. Aun cuando en Marruecos la enseñanza es gratuita, no sé si lo sabéis, hasta la universitaria”. La emigración viene de la pobreza, se acostumbra a decir, pero Abdelohuaed quiso subrayar que, normalmente, los más pobres no son los que migran: “Lo que hace falta es mucha personalidad, mucho coraje y mucho empujón para tomar esta decisión”.
Integración sin desintegración
Conciliar las dos vidas es muy complicado y en la tentativa se puede caer fácilmente en la radicalización, recuerda Abdelohuaed. “Estos jóvenes no han tenido tiempo de crecer allá, de formarse como personas en su propia sociedad, y lo deben hacer aquí, en una sociedad que no es la suya. Casi no han tenido tiempo de asumir su propia sociedad, su cultura, sus costumbres, y ya deben asumir otros”.
La integración del joven en la sociedad de acogida no debe significar la desintegración de su sociedad de origen. Precisamente, por miedo de esto, muchos de estos jóvenes se acogen a sus señas de identidad como un hierro al rojo vivo. “Ni que sea a la isla de Perejil, como me decía un colega mío: si quieres crear polémica con uno de estos chicos, saca el tema de Perejil... Aun cuando no sepan ni dónde cae en el mapa.
Integración, para M’hamed Abdelohuaed, quiere decir ayudarlos a hacer este balance y a que el mismo joven vaya discerniendo las cosas que le parecen positivas y negativas de aquí y de allá... “Si quieres subir la autoestima de un niño marroquí en la escuela, pídele que escriba cualquier cosa en la pizarra en árabe para que pueda sorprender a sus compañeros con su destreza para escribir de derecha a izquierda, por ejemplo”.
Contra los malentendidos que la diferencia de contextos culturales pueda provocar en la relación de los jóvenes inmigrantes no acompañados con sus educadores o en las relaciones de acompañamiento voluntarias, M’hamed recomienda confianza, hacer trabajar la relación de igual a igual, pero también mucho sentido común y claridad en los límites. “Por mucha intimidad que conseguimos con el joven debemos preservar siempre los espacios formales, como educadores, como padres o como referentes adultos, sino podemos acabar prisioneros de los secretos de familia y convertirnos en guardianes de confidencias que no nos hacen ningún bien a nosotros ni a ellos. Si hay un problema, algo que no va bien, hay que abordarlo y hablar abiertamente”.
En los casos de los menores y adolescentes marroquíes dos cosas juegan a favor de la preservación de estos espacios de formalidad: el alto sentido de la justicia y de la obediencia que se han llevado en la maleta de casa.
Políticas de acogida
Para cerrar su intervención y en respuesta a una pregunta lanzada desde el público, Abdelohuaed hizo una breve referencia a las políticas de acogida. “Ya no nos podemos excusar más en la supuesta novedad del fenómeno de la inmigración en Cataluña o en España porque hace más de 20 años que somos un país de destino para mucha gente de fuera. Y no sólo hace falta trabajar en las políticas de acogida aquí sino también en el país de origen”.
M’hamed Abdelouhaed es presidente de la Asociación Amazan, que trabaja para la promoción sociocultural y el desarrollo y que está impulsando políticas de acogida en pueblos del Atlas. “De alguno de estos pueblos pueden marchar hasta 80 personas cada año hacia aquí. Sólo por reagrupamiento familiar cada año llegan en España unas 86.000 personas”. Para todas ellas, la mayoría mujeres y niños, es mucho más fácil adquirir las herramientas y las nociones básicas para moverse en su sociedad de acogida antes de marchar de casa.
(*) La asociación Punto de Referencia acompaña y da apoyo al colectivo de jóvenes ex tutelados que se encuentran en situación de riesgo de exclusión social, favoreciendo su plena integración y autonomía.

12/12/07

"No son siquiera 'mileuristas"

El 80% de trabajadores de empresas y ONG de servicios sociales están contratados en precario, según los sindicatos
Alrededor de 15.000 empleados que trabajan con mujeres maltratadas, indigentes o inmigrantes en la región (lo que se denomina el sector "de intervención social") están convocados a la huelga. CC OO y UGT, los dos sindicatos mayoritarios en esta área, denunciaron la precariedad, el encadenamiento de contratos y los bajos salarios de "centenares de empresas y ONG", según CC OO, que no respetan el nuevo convenio firmado en septiembre.
Son empresas o asociaciones humanitarias contratadas por la Comunidad y los ayuntamientos, desde "asociaciones de barrio a grandes entidades", denunciaba ayer Berta Luján, la responsable del área de CC OO. "El 80% de los trabajadores tienen contrato por obra y servicio, no son siquiera mileuristas", añade.
"Cáritas, Intermón o ACCEM son algunas de las organizaciones que se resisten a cumplir el que en septiembre se convirtió en el primer convenio colectivo del sector", explicaba ayer Julio Novillo, representante de Comisiones Obreras.
M. S. F. responde al perfil de los trabajadores de este sector: mujer, joven y cualificada. Es abogada y tiene 37 años, pero ha trabajado durante casi tres en la Asociación Comunicación Católica Española de Migraciones (ACCEM), y antes lo hizo en la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). M. S. F. comenzó ganando 600 euros por asesorar a los inmigrantes que querían acogerse al proceso de regulación en 2005. Y terminó ganando el doble cuando ya viajaba por Europa y daba conferencias.
"Después de cuatro contratos, y ante el secretismo y el miedo a preguntar cualquier cosa que me ayudase a aclarar mis competencias, optamos por sindicarnos, y eso fue mi ruina. Dejaron de encargarme asuntos y me ocultaron información hasta que encontraron una excusa para despedirme", asegura M. S. F., que ha denunciado su caso en los tribunales.
En ACCEM reconocen que de sus 129 empleados, sólo 26 son indefinidos, "pero se compensa la temporalidad con las vacaciones de un mes y medio", dice un portavoz.
En Intermón aseguran que 31 de sus 36 empleados en Madrid tienen contrato indefinido, con su propio convenio. En Cáritas muestran toda clase de reticencias a dar datos sobre la situación laboral de sus 110 trabajadores y se limitan a decir: "Tenemos un convenio propio mejor que los otros".

EXITAZO de las movilizaciones del sector de Intervención Social en Madrid

Más de 3000 personas se manifestaron en pleno centro de la capital en un ambiente solidario y combativo. Animación Sociocultural, Integración Social, Educación Social y Trabajo Social se dieron la mano para luchar en defensa del Convenio Colectivo que a todos y todas les compete.
A pesar de pertenecer a un sector muy joven, sin experiencia de movilización, precarizado y con bajísima afiliación sindical, más de 1000 trabajadores/as del sector de intervención social se movilizaron ayer para protestar contra una maniobra de la patronal del sector que pretende impugnar el convenio colectivoLa movilización se efectuó bajo los lemas: Por la aplicación del Convenio IS en las Entidades Contratantes, Por el reconocimiento en los Pliegos de Condiciones del Convenio IS, Para que la Administración Pública dote presupuestariamente a los programas, Por una Intervención Social de Calidad.
Había sido dinamizada principalmente por la Plataforma ECO y apoyada por todos los sindicatos y varias asociaciones de trabajadores/as del sector.Una de las principales dificultades para movilizar a este sector es que a menudo se mueve en los parámetros del "buen rollito", ya que la empresa para que se trabaja es también una ONG, por lo que resulta habitual encontrar que no existe sindicato, o que el comité de empresa lo constituyen los propios jefes de la entidad.Horas extra, intrusismo y voluntariado excesivo para eliminar puestos son algunos de los problemas que a menudo afectan a trabajadores y trabajadoras del sector.A pesar de todas estas trabas, ayer muchos miles de personas se horganizaron para secundar la huelga y casi 2000 personas acudieron para realizar la protesta en la Puerta del Sol.
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EL MATERNO NO ES LA CASITA DE CHOCOLATE

Claro que es de mi interes....y como conozco tambien este sitio.....como yo tambien he sido eso que llama, "mama de prestado" para cinco niños, (ya no recuerdo cuando fueron cinco)tengo que dar mi opinion, que dire con la mayor moderacion posible porque no quisiera que nadie se sintiera ofendido como yo me senti al leer en dos paginas una gran sarta de mentiras unas detras de otras. Que triste es pensar que puede coordinar un lugar en que tienen que vivir(porque no les queda otro remedio) todas estas criaturas durante tanto tiempo, una persona que cree realmente que lo importante en la normalidad de la vida de un ser humano ,de un niño , es vestir de pili carrera y jugar con juguetes Kids,....¿entonces significa esto que la vida de estos niños es mas normal que la de mis propios hijos que tan solo vistieron siempre de Alcampo o Carrefour?,
Esta esla cultura contra la que yo lucho cada dia con mis hijos, les intento enseñarque lo importante no es la marquita que llevas en el reverso del jersey y ¿con que me encuentro?,con esto , en un centro de menores.....que ya han sufrido ellos en su corta vida mas que cualquier marquista de 50 años en toda la suya.....
Lo importante para que la vida de un infante sea NORMAL, y digo infante porque procede de la palabra infancia, no por la monarquia que esos ya tan normalizaos bastante, pues eso, para que la vida de un niño sea NORMAL, dentro de la amplitud que este concepto conlleva , hace falta basica y primordialmente amor, afectividad, cariño, respeto....despues viene lo demas...¿Acaso se respeta a estos niños cuando se les tiene hacinados en 12 metros cuadrados diciendo que son sus casitas?,¿Se les respeta cuando se les tiene alli metidos durante tres años porque no interesa a nadie saber si existen? ¿se les da cariño suficiente cuando pasan doscientasmil personas diferentes por sus ojos dia tras dia?
Independientemente de que el trabajo de los educadoresse quiera hacer lo mejor posible por el interes del menor que se que asi es en la mayoria de los casos, acaso ¿no es cierto que en los meses de verano,(como ejemplo) hay mas de 50 personas distintas danzando de modulo a apartamento como si fueran pelotas sustituyendo acaciones?,Esos niños son muy inteligentes, eso les salva....Si a nosotros nos metieran en semejante sitio, a vivir rodeado de lo que ellos viven, y viendo como cambian las carascontinuamente.....estariamos mas locos aun si cabe de lo que nos volvemos segun perdemos la inteligencia de la infancia.
!BASTA YA DE HIPOCRESIAS¡EL MATERNO NO ES UNA CASITA DE CUENTO NI ELLOS VIVEN EN EL MUNDO FANTASIA.....Y ESTA IDEA NO CAMBIARA MIENTRAS LOS QUE CONOCEN BIEN COMO ES SIGAN CONTANDO MENTIRAS.

El Fiscal Jefe le pone una denuncia al Principado

LAS AGRESIONES DE UNA MENOR A UN FUNCIONARIO.
Los niños son sagrados, y esa condición, cuando el infante sale agresivo, alimenta tensiones. Es la situación que han tenido que lidiar determinados trabajadores de la Casa Infantil El Campillín, con una niña que los ha traído de cabeza por sus ataques, alguno de los cuales supuso la caída de su cuidador. Mezcle ese tipo de accidentes con las apelaciones sindicales a que se cumplan los planes de prevención de riesgos laborales, y estará ante un problema que el Fiscal Jefe de la Audiencia Nacional, Gerardo Herrero, ha elevado a denuncia por un presunto delito contra los derechos de los trabajadores.
De fondo está la colisión entre los derechos de protección de los menores y los de los trabajadores. Desde el sindicato que ha movido el asunto, CSIF-CSIC, Juan Gavira explica que su delegada en el centro, víctima junto a otros compañeros de la mencionada niña, solicitó al centro la Valoración de Riesgos Laborales, "un documento que debe ser público y que pedimos por todos los cauces posibles". Según CSIF-CSIC, incluso se llegó a realizar un escrito comentando el caso al Defensor del Pueblo, sin que el documento que estudia los riesgos a los que se exponen los operarios llegara a manos del citado sindicato.
"Solo fuimos a la vía judicial como último recurso", comentan en una central para la que la reacción de la Fiscalía deja al descubierto "la hipocresía del Principado, que se llena la boca hablando de prevención o protección a los menores, y luego a la hora de la verdad, nada de nada".
"Lo peor", según califica el propio Gavira, "es que la delegada que requirió el documento está expedientada".
Publicado en La Voz de Asturias

9/12/07

Los hijos del Principado

REPORTAJE

Una casa con 46 hijos
El ala del menor del Centro Materno Infantil de Oviedo acoge a casi medio centenar de niños de cero a tres años que se visten en Pili Carrera y se entretienen con juguetes Kids
No es un hogar, pero se parece mucho a una familia monoparental formada por una madre y cinco hijos. Lo que le hace diferente es que bajo el mismo techo conviven diez madres con cinco hijos cada una. Siempre distintos, nunca mayores de tres años y no por demasiado tiempo, pero el conjunto del ala del menor del Centro Materno Infantil de Oviedo no dista mucho de un edificio de apartamentos de una sola planta en el que cada uno tiene su vida tan independiente como común. Nada que ver con los lúgubres retratos cinematográficos de los centros de acogida de menores. Se parece más a esos nuevos colegios infantiles coloristas, alegres y juguetones que el Principado va incorporando poco a poco a su red educativa.
Pero todo ello son pinceladas de ternura realizadas con la clara intención de dulcificar una realidad de por sí amargamente indigesta. Porque en el centro público del Parque de Invierno residen casi cincuenta niños de hasta tres años que, por razones de desprotección, acaban siendo separados de sus familias biológicas. Llegan allí desde el propio hospital donde nacen con síndrome de abstinencia. De nada sirve que las madres nieguen el consumo de estupefacientes. Los análisis de orina de los pequeños delatan hasta la variedad de sustancias que los han convertido en adictos. Y son los propios servicios médicos los que derivan, con anuencia de la parturienta o sin ella, a los recién nacidos al Centro Materno Infantil. Ellos son los que constituyen la mayor parte de esos 25 niños que se reparten entre los cinco módulos destinados a los recién nacidos y que ocuparán hasta que cumplan un año.
«Tienen temblores de barbilla, de piernas y de brazos, son muy irritables y en ocasiones no hay forma de controlarles el llanto ni cogiéndoles en brazos», explica la coordinadora del Centro Materno Infantil de Oviedo, con una voz tan cargada de cariño como de evidente desdén hacia quienes proporcionaron ese estado a criaturas tan indefensas. «Tardan entre cuatro y seis meses en superar el síndrome de abstinencia y lo tienen que hacer a pelo, ellos solitos, porque en el hospital nada más nacer les dan fenobarbital y si nosotros les añadimos algo más, les drogamos», afirma Sara Flores, mientras contempla, medio embelasada, el sueño de una niña mofletuda y sonrosada que duerme plácidamente en uno de los módulos.
Una pequeña de 10 días
Tiene apenas diez días y es la más joven y reciente inquilina del Centro Materno-Infantil. Ella es la benjamina pero comparte cuarto, que no cuna, con otros cuatro bebés de semejantes características y conforman uno de los cinco módulos destinados a los más pequeños de la casa. En cada uno de ellos, así como en cada uno de los apartamentos que ocupan los mayes, entendiendo como tales a los personajillos traviesos y sonrientes de uno, dos y tres años, está siempre la permanente figura de una monitora. Ni cuando duermen la siesta abandonan la estancia. «Es que son niños a los que hay que cuidar, de los que hay que estar muy pendiente, porque una muerte súbita te puede venir en cualquier momento. Al final, si sucede, no puedes hacer mucho, pero por lo menos no perdemos la capacidad de respuesta», explica Sara Flores, mientras pasa ante las dos pequeñas mesas camilla dispuestas en mitad del pasillo para las seis tutoras que hacen el turno de noche, tres para los bebés y otras tres para los pequeños. Eso sí, las noches transcurren con las puertas de módulos y apartamentos abiertas.
El Centro Materno Infantil dispone de una plantilla de 46 personas, de las que 40 trabajan de día y seis de noche, y cuenta con una formación tan variada como necesaria. Un pediatra a tiempo completo, un psicomotricista, educadores y tutores conforman una atención asistencial constante que supera sensiblemente la recibida por los niños más afortunados que afrontan el inicio de su vida con su familia biológica. «Los pequeños tienen un desarrollo normal hasta que comienzan a caminar, porque a algunos les cuesta más trabajo. Pero cuando superan sus problemas, nuestros niños acaban teniendo mejor psicomotricidad que los de afuera», indica la coordinadora del centro.
A cambio, tienen un lenguaje menos desarrollado. Dicen quienes conviven con ellos que puede ser por carecer de esa relación cotidiana y habladora de las madres con sus hijos, ese monólogo que parece perderse en el aire, pero que cala en el joven y absorbente cerebro infantil. De hecho, cuando los pequeños salen con sus familias, vuelven diciendo tacos. Los tacos de tres años. «Viven en un ambiente muy medido y muy controlado. A nivel de atención están muy, muy bien, pero el factor de sociabilidad, esa vinculación entre padres e hijos, les hace llegar algo más retrasados al mundo del lenguaje».
Normalidad e imagen
Pero sólo cuando hable este medio centenar de pequeños puede dar a entender al profano que procede de un centro de acogida público, que su primera infancia ha resultado tan dura y tan distinta. Y es que si logras abstraerte, más del peso que del lugar en que te encuentras, nadie podría detectar el origen de estos niños. Lo mejor del mercado lo difrutan ellos. La ropa no proviene de grandes almacenes ni de cadenas de bajo coste. Llevan firma. La de la selecta Pili Carrera. Y sus juguetes no provienen de donaciones ni son los que se han quedado en desuso en niños mayores. Son de Kids, la prestigiosa marca de juegos infantiles. «Hemos llegado a un acuerdo con ellos y nos sirven directamente de fábrica, con unos precios muy asequibles. Un conjunto de pantalón y camiseta nos sale por diez euros», explica, orgullosa, la coordinadora del centro, dolida con otras marcas comerciales que no han querido colaborar en la normalización de sus niños. No en vano los llama «bebetinos».
Sara Flores, una mujer que evidencia el cuidado de su imagen, está convencida de que «la normalización pasa por la imagen» y sus niños no pueden ser detectados peyorativamente por un origen que ni ellos siquiera han buscado. No en vano un buen bocado del presupuesto del Centro Materno Infantil de Oviedo se va en los ajuares, en dodotis, en cereales, en leche maternal Natura, en biberones y yogures. Todo ello procedente de los laboratorios correspondientes. Cada niño tiene su casilla con su propia ropa, sus zapatos y sus juguetes. Crecen con un sentido de la propiedad tan férreo como el de cualquier familia biológica. Lo mío es mío y lo comparto cuando y con quien quiero. No son niños de la colectividad ni hijos de un servicio público.
El papel del voluntariado
Sin embargo sus cuidados precisan de los esfuerzos de todos. Cuenta el director del centro, Iñaki Olazagoitia, que «no podríamos hacer nada sin la colaboración de los voluntarios de Cruz Roja, porque necesitaríamos más gente», a lo que apostilla Sara Flores que «cuando la tutora tiene que ir con uno de los niños al hospital, deja aquí a otros cuatro. Y nunca hay menos de cuatro taxis diarios al hospital. En este momento, la bronquiolitis nos está haciendo polvo. La coge uno y detrás van los demás». También menciona que el voluntariado no es la mejor solución, pero sí la más efectiva a falta de recursos humanos. «Lo suyo es altruismo puro, porque no sólo no perciben ninguna retribución, sino que nunca ponen límites de tiempo y dedicación. Sin ellos no podríamos hacer nada», sentencia.
El objetivo secreto de los profesionales es no encariñarse con los pequeños. Y en verdad resulta difícil. Por eso Sara Flores repite con insistencia que «el objetivo de todos es encontrar una familia para ellos. Porque, además, es lo que quieren. No son tontos. Cuando se va alguno de ellos a una familia de preadopción, el resto pregunta por él y te dicen: 'yo también quiero unos papás, pero de los de la salita, no, de los otros, de los que se llevan a los niños y no vuelven'».

13 ENTIDADES DE PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA INFANCIA SE OPONEN AL PROYECTO DE LEY DE ADOPCIÓN INTERNACIONAL

Este proyecto restringe el derecho de los menores tutelados a que su situación sea supervisada por los juzgados de familia transcurridos dos años desde su tutela.
Tras el paso por el Congreso, la modificación legislativa se encuentra en la actualidad en el Senado. Ésta pretende establecer unos plazos para situaciones ajenas a la adopción, en concreto para las situaciones de desamparo, a fin de que los padres biológicos sólo puedan ejercitar sus derechos durante los mismos, modificando para ello el artículo 172 del Código Civil que no establece plazo. En concreto, dos meses para mostrarse contrarios a la modalidad del acogimiento adoptada por la Administración tras declarar el desamparo del menor y dos años para recuperar a los hijos, por cambio de las circunstancias que motivaron la declaración del desamparo.
Las entidades firmantes nos oponemos a dicha modificación pues los menores:
- Se verían privados de que los padres pudieran proponer soluciones menos traumáticas para los hijos, como instar el cambio de modalidad del menor desamparado de internamiento residencial a familiar, porque apareciera algún familiar dispuesto a asumirlo, una vez pasados los dos meses. - A los dos años del desamparo los padres no podrían acudir a un juzgado para recuperar a sus hijos, no los menores solicitar el regreso con sus progenitores, aun cuando estos hubieran superado las causas que determinaron la separación, si la Administración no lo considerase así. El Juez no podrá resolver, sino que dependerá en exclusiva del criterio de la Administración.
A su vez los progenitores que pueden estar incursos en enfermedades como la drogodependencia, trastorno transitorios, o en situación de privación de libertad (a partir de los 3 años los menores no pueden estar en prisión), pierden su derecho a solicitar judicialmente el ejercer como padres. En este sentido, es importante visibilizar que el 70% de las personas presas cumplen condenas de más de dos años de prisión, lo que determinaría que más de 50.000 padres y madres se vean privados no sólo de recuperar a sus hijos, sino del mero derecho de plantear a un Juzgado sus peticiones. El 8% de la población penitenciaria es mujer, y un 85% son madres. Así pues esta reforma de continuar podría provocar que mayor número de menores de tres años ingresaran en prisión a fin de impedir que pasen los dos años de separación.
Con estas modificaciones, se pretende evitar el control judicial y la declaración de responsabilidad patrimonial de la Administración ante defectuosos funcionamientos. Sin embargo ¿renunciamos a la posibilidad de cambio y mejora de las situaciones de las familias biológicas?¿los pobres son irrecuperables? La condena a la Junta de Andalucía a indemnizar a una madre a un millón cuatrocientos mil euros por el largo y tortuoso calvario que pasó durante 10 años, durante los cuales fueron ignorados y pisoteados sus derechos, a raíz de la retirada de sus hijos de entonces 4 y 5 años, debido al alcoholismo que padecía, parece ser el origen de esta modificación.
El Gobierno en lugar de hacer asumir sus responsabilidades a la Administración, buscando las causas de su desgraciada intervención -comunes en demasiados casos a otros- ha preferido ir por la vía cómoda de machacar los derechos de los padres y de los hijos, otorgando a la propia Administración, como si de una diosa omnipotente fuera, la decisión final a partir de los dos meses y dos años anteriormente citados para valorar las peticiones de los padres. Decisión que no podría ser recurrida ante los órganos juridisccionales, rompiéndose la separación de poderes que rige en nuestro estado de derecho entre poder ejecutivo y judicial, a favor de áquel, cuando justamente lo más adecuado sería lo opuesto, que cada retirada decretada por la Administración viniera respaldada y garantizada por el control judicial. Por todo ello, hemos presentado una solicitud a los partidos políticos para que enmienden dicha modificación.
FIRMAN:
ASOCIACION PRO DERECHOS HUMANOS DE ANDALUCIA
COORDINADORA DE BARRIOS
ASOCIACION APOYO MADRES CONTRA LA DROGA
ASOCIACION COLECTIVO ALUCINOS-LA SALLE
ASOCIACION FANTID
FUNDACION RAICES
FEDERACION ENLACE
ASOCIACION LA TAVAYA
PARROQUIA SAN CARLOS BORROMEO
ASOCIACION TRAPEROS DE EMAUSA
COPE (Asociación de Colaboradoras con las Mujeres Presas).
UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente) que aglutina a más de 250 entidades
Publicado por Corriente Sindical d'Izquierda

El 33% de los internados en centros de reforma juvenil son extranjeros

El 33 por ciento de los menores internados en centros de reforma españoles son extranjeros, según datos presentados hoy en unas jornadas sobre delincuencia juvenil, cuyos ponentes han denunciado la falta de previsión y la "hipocresía" para afrontar el problema.
Julia Hernández Vallés, adjunta al Defensor del Pueblo del País Vasco (Ararteko), ha dicho que, en cuestión de menores, "todo el mundo firma unos convenios muy bonitos pero asistimos a una regresión en materia de derechos fundamentales" porque "prevalece la condición de inmigrante sobre la de menor".
A los jóvenes inmigrantes "les vendemos una calidad de vida" que tendrían en los países desarrollados "y es lógico que arriesguen lo único que tienen, que es la vida", ha añadido.
Hernández Vallés ha criticado las medidas políticas que son "meras declaraciones de intenciones" y la hipocresía de la sociedad occidental, que definió como "de nuevos ricos" que solo se conmueven ante la muerte masiva de inmigrantes como la registrada recientemente en un cayuco detectado por Mauritania.
Ha abogado por una nueva legislación protectora de los menores no acompañados que llegan a España, porque una vez aquí, acaban constituyendo una tercera parte de los internados en centros de reforma juvenil.
También ha denunciado la mala planificación que impidió prever la llegada masiva de menores de edad y la consiguiente saturación que tienen ahora los centros de acogida a inmigrantes.
El fiscal Luis Fernández Arévalo, coordinador del Servicio de Extranjería de la Fiscalía de Sevilla, ha discrepado con Vallés y ha afirmado que "el sistema de protección en España resiste la prueba del algodón respecto a cualquier país de Europa o del mundo".
No obstante, ha criticado la falta de datos sobre los menores sometidos a reeducación por parte de todas las comunidades autónomas, como administraciones públicas responsables del tema, por lo que les pidió que lo hagan "públicamente y con transparencia".
Fernández Arévalo coincidió en que aproximadamente el 33 por ciento de los internados en centros de menores de España son extranjeros y advirtió de que, respecto a las cárceles para adultos, en el año 2015 los foráneos supondrán el 50 por ciento de su población total.
Ha asegurado que los extranjeros eran solo el 3,3 por ciento de la población reclusa en el año 1966, pasaron al 16,7 por ciento en el año 1990, al 19,9 por ciento en 2000 y previsiblemente este año superen el 33 por ciento.
Emilio Calatayud, juez de Menores de Granada, ha intervenido en este taller dedicado a la criminalización de la delincuencia juvenil y de las minorías étnicas pero se ha centrado en la responsabilidad de los padres para evitar la delincuencia juvenil.
Ha destacado que uno de los problemas de la delincuencia juvenil son "los padres que no ejercen como tales y se han convertido en amigos de sus hijos", por lo que ha abogado por imponer algún tipo de sanción a aquellos padres que "no cumplan con sus obligaciones".
Calatayud ha señalado que siempre que un menor llega al juzgado "pasa algo en su familia" y el 80 por ciento de los chicos delincuentes presenta fracaso escolar, de ahí la importante labor preventiva de la escuela.

Hijos de la ira, las víctimas olvidadas de la violencia machista

Miles de niños crecen en un entorno familiar violento, testigos de abusos y agresiones a sus madres o víctimas directas del maltrato, sin que se conozca con certeza la dimensión del problema, ni en número ni las consecuencias de la violencia machista en su desarrollo.
No aparecen en las estadísticas de víctimas de violencia de género y no siempre se notifica a los servicios de protección o a la Fiscalía la situación de los niños y niñas involucrados en esos casos. 'No se les acompaña en el proceso judicial, ni se les escucha en la toma de decisiones que les afectan', denuncia Save the Children.
Pero en 2007 más de 30 menores quedaron huérfanos de madre, y siete de ellos presenciaron el asesinato a manos de su progenitor, según informaciones publicadas sobre 70 mujeres muertas este año.
Además, al menos otros cuatro pequeños, menores de dos años, murieron en La Nucía (Alicante), Madrid, Torrejón de Ardoz (Madrid) y Reus (Tarragona) por agresiones de maltratadores, en ocasiones para hacer daño a su pareja.
Las muertes y las denuncias son llamativas, 'pero sólo un pequeño porcentaje de la realidad', dijo a EFE el psicólogo Alex Araujo, de la Fundació Institut de Reinserció Social (IRES), que lleva a cabo en Cataluña programas de atención a hombres que maltratan y a menores afectados por violencia familiar y de género.
La realidad es que los niños sufren la mala relación entre los progenitores, reciben maltrato psicológico o castigos muy severos, disciplina autoritaria y otras veces ausencia de disciplina.Y hay un riesgo de que después reproduzcan los comportamientos machistas, la llamada 'transmisión generacional', alertan psicólogos y educadores sociales.
Diversos estudios evidencian que estos niños y adolescentes sufren inestabilidad emocional, ira, problemas de sueño, depresión, agresividad, sentimiento de culpa,... y la práctica totalidad de las madres tiene dificultad para educarles y poner límites.
Y a largo plazo, según Ángeles Sepúlveda, experta en violencia de AMUVI, que desarrolla en Andalucía un programa de asistencia psicológica a menores y orientación a sus madres, 'altas probabilidades de que los hijos varones desarrollen pautas violentas y las hijas mayor vulnerabilidad a sufrir malos tratos de su pareja'.'Se crea un círculo de violencia que puede perpetuarse durante generaciones', explica.
MALTRATADORES MALTRATADOS
Una estadística del IRES sobre más de 500 adultos atendidos en el Servicio de Atención a Hombres que Maltratan, señala que un 60% había pasado experiencias similares en la infancia.
En su servicio de atención a menores, por el que han pasado más de 200 niños y adolescentes, 'hay chavales que repiten esos comportamientos contra la madre y expresan rabia contra ella por haber sostenido esa relación de agresión', indica Alex Araujo.
'Mientras está el enemigo, madre e hijo están aliados. Cuando desaparece -agrega-, la conflictividad aflora entre ambos y a las madres les cuesta poner los límites, como si supusiera volver a agredirle'. Hay que convencerlas de que su hijo 'necesita que le pongan un 'no', y eso es cuidarle'.
Hay adolescentes en los que 'el machismo es más sutil' en sus relaciones. 'Vienen con discursos como 'tengo que proteger a mi novia', 'no me gusta esa ropa tan corta'...', que son señales de alarma, 'porque las están privando de poder hacer lo que ellas quieran', añade el psicólogo del IRES.En las chicas -explica- se da el patrón de 'elemento pasivo, el de mejor me callo, porque si le provoco va a ser peor'.Y en los más pequeños, confusión respecto al rol de género o la orientación sexual. 'Niñas que tienen asumido que estarán en casa con el plumero y la bata y niños que al preguntarles quién pasa la aspiradora en casa, responden: 'lo tiene que hacer ella. Solo lo puede hacer él si es gay'.
RECURSOS
Cabe pedir que se conozca la dimensión del problema, que se desarrollen recursos para ellos, que se haga partícipe al menor en las decisiones judiciales, y que las administraciones, las familias y los políticos tomen consideración de que los hijos son también víctimas, dijo a EFE Liliana Orjuela, coordinadora de los programas de Violencia e Infancia de Save the Children.
Ni siquiera hay unanimidad en eso. Algunos autores diferencian entre víctimas directas del maltrato e indirectas. Pero 'tan doloroso es que lo recibas como que lo veas', discrepa Alex Araujo.El Instituto de la Mujer de Andalucía estima que en esa comunidad unos 700.000 menores están expuestos a la violencia de género en sus hogares, testigos de agresiones 'y en muchos casos, víctimas directas', señala Ángeles Sepúlveda.
Otras entidades hacen estimaciones sobre el número de denuncias presentadas, multiplicadas por un número medio de hijos, o recuerdan que, según la macroencuesta del Instituto de la Mujer de 2006, 1,8 millones de mujeres (9,6%) padecen en España maltrato técnico (comportamientos de cierto grado de violencia). Mayores serían las cifras de niños y adolescentes.
El hecho es que se han generado recursos para la atención a mujeres, 'pero los recursos para sus hijos no han ido de la mano de ese desarrollo. Han sido olvidados', señala Liliana Orjuela.'La Ley Integral reconoce en la exposición de motivos los efectos de la violencia de género sobre los niños, pero no contempla medidas para atenderlos', añade. Y en el seguimiento del Observatorio contra la violencia doméstica, que auspicia el Consejo General del Poder Judicial, 'los niños no aparecen'.
Hay recogida de datos en comunidades autónomas sobre los hijos de madres que están en casas de acogida, pero no en todas. Y no hay cruce de información entre los servicios de atención a la mujer y los servicios de protección a la infancia. 'Siguen siendo olvidados', insiste la coordinadora.'
Y también por sus propias madres' -continúa-. Se calcula que un 30% de las mujeres muertas no había presentado denuncia. 'Vivieron largo tiempo una situación que ni siquiera denunciaron. Tampoco reconocieron a sus hijos como víctimas'.
Publicado en Terra Actualidad - EFE

3/12/07

REPORTAJE Del cayuco a la escuela

Los 500 menores trasladados desde Canarias quieren ponerse a trabajar
Publicado en el El País, 2007-12-01
Dygiba no supo la edad que tenía hasta que llegó a Canarias y, poco después de bajar del cayuco, le hicieron la prueba de la muñeca. La radiografía demostró que contaba 16 años. “En Malí no le dan mucha importancia a esas cosas”, dice el muchacho. De aquello hace casi un año, y ahora Dygiba está repantingado en un sofá de una casa de acogida de la ONG Colectivo La Calle, en Madrid, frente un televisor de plasma. El chico es uno de los 497 menores que el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, trasladó a principios de año desde Canarias a la Península para aliviar la presión en los centros de las islas.
En la casa, un chalé a las afueras de la capital, viven otros cinco niños de los cayucos. Son altos y delgados y visten vaqueros decorados con leyendas en inglés, deportivas y gruesas sudaderas que no se quitan a pesar de la fuerte calefacción. “Están siempre así de abrigados. Son muy frioleros”, comenta Ricardo, uno de los educadores. Los chavales sonríen.
Sus historias son dramáticas y parecidas. Todos llegaron con el mismo objetivo: trabajar y enviar dinero a sus familias, que hipotecaron todo lo que poseían para pagarles el viaje a Europa y que ahora esperan recuperar su inversión con intereses. “Es nuestra pelea con sus padres”, explica el director de la ONG, Fernando Saleta. “Intentamos que entiendan que aquí los menores estudian primero y trabajan después. Pero les cuesta esperar”.
A veces, cuando los muchachos están hablando con sus familias, tienden el móvil a Saleta. “Ponte”, le dicen. “Lo primero que preguntan todos los padres es si su hijo nos da las gracias por nuestra ayuda. Un padre me decía el otro día: ‘Trátale como si fuera tu hijo. Si tienes que pegarle, pégale’. Y, a continuación, te cuentan los problemas para conseguir medicinas, las sequías… Yo intento tranquilizarles diciendo que sus hijos están bien, pero que todavía no pueden ayudarles y que no les agobien con eso”.
Los argumentos de Saleta son incomprensibles para los padres y para los niños, acostumbrados a trabajar desde que tienen memoria. Omar, de 16 años, explica que en Malí trabajaba con su familia en el campo: “Desde las cinco de la mañana hasta que se iba la luz”. La paga semanal de 10 euros (más cinco euros de recarga del móvil) que les entregan sus cuidadores se la gastan aquí. “No llega para mandar nada a casa”, dice Samba, de 17 años.
Los menores acogidos en Madrid por el Colectivo La Calle (80, repartidos en 10 casas) estudian español y van al instituto hasta los 16 años. Los mayores prefieren formarse en climatización y fontanería. Todos dependen de la comunidad canaria, porque la de Madrid, del PP, se negó a asumir su tutela.
Otros Gobiernos autónomos han sido más generosos. La Xunta de Galicia ha asumido la tutela de 60 chicos en 11 centros públicos. “Los repartimos con otros chavales para no crear guetos”, explica la directora de la Secretaría General de Bienestar, María Xesús Lago, del BNG.
En Galicia, los chicos “están totalmente integrados”, según Lago, salvo que les cuesta muchísimo entender que aquí las mujeres son iguales que los hombres. “Les choca la autoridad femenina porque nunca antes la han visto, y al principio no asumen que una educadora les pueda dar órdenes”.
Los muchachos han salido a recibir clases en academias y han participado en una liga de baloncesto. Reciben formación en albañilería, jardinería o mecánica, y cuando cumplen 18 años son inscritos en el Inem. Entonces salen a la calle “hablando castellano y gallego, y con una ayuda económica para que empiecen a ser independientes”, explica Lago.
Algo parecido sucede en Aragón, que ha asumido la tutela de 33 menores. Cuatro de ellos, con menos de 14 años, fueron repatriados. Otros tres han sido reagrupados con parientes que residían en España. Y tres más han alcanzado la mayoría de edad, pero siguen en pisos tutelados.
Mohamed Doucoure acaba de cumplir 18 años en Mallorca. Es uno de los 14 muchachos que tuteló el Gobierno balear. Embarcó en un cayuco hace dos años. “Nunca había visto el mar, ni navegado en canoa en un río. No sabía nadar”, relata. Ha estudiado español y oficios manuales en los centros de acogida por los que ha pasado. Desde que es mayor de edad trabaja como peón de mantenimiento y gana 600 euros al mes. Vive en Palma en un piso de emancipación.
La técnica de asistencia a menores que le atendió cuando llegó a Mallorca es Fina Santiago, de IU, actual consejera de Inmigración. “Los chicos no han creado ningún problema especial. Se integran muy bien”, afirma. “Lo que más me sorprende de España”, dice Doucoure, “es que aquí se habla, no como en África. Allí siempre se pegan”.
Aunque a veces las palabras son casi tan duras como las bofetadas. Así sucede con el cruce de acusaciones entre el Gobierno de Canarias y el Ejecutivo central a propósito de los 800 menores que han llegado al archipiélago a lo largo de los últimos meses y han vuelto a saturar los centros de acogida.
Ante la resistencia de las comunidades de la Península a tutelar a más menores, las autoridades canarias trasladaron por su cuenta esta semana a 35 chicos a una ONG de Salamanca, llamada Fundación Armenteros. Allí, junto a cientos de chavales de distinta procedencia, ya residían 44 menores trasladados hace un año. El padre Juan Trujillano, que dirige el centro desde 1952, declara: “Aquella vez nos llamó el Gobierno central, y ahora lo ha hecho el canario. Y hemos picado como pardillos, pensando que no había problemas entre las Administraciones. Cuando dije que sí, no pensé que le estaba pisando los callos a nadie”. El padre Trujillano conoce bien al ministro de Trabajo, Jesús Caldera, oriundo del vecino pueblo de Béjar. “Siempre que le veo, le digo: ‘Jesús, no te equivoques, hombre. Ayuda siempre a los pobres, que es el camino”.

Los educadores sufren un alto riesgo de acabar 'quemados' por su labor

Hace dos años y medio, la totalidad de los educadores de menores extranjeros que trabajaban en Gipuzkoa cogieron la baja laboral en bloque por situación profesional que estaban sufriendo. Con el gesto sacaron a la luz el problema del estrés y presión a la que están sometidos en el día a día de su trabajo, que les lleva al absentismo laboral y al abandono de la profesión de forma prematura. Y no es para menos. Los educadores de menores no acompañados de Gipuzkoa presentan un riesgo alto de sufrir el llamado síndrome del trabajador quemado o burn out.
Así se constata en un estudio elaborado por el profesor de Psicología de la UPV Íñigo Ochoa de Alda y presentado ayer en el V Congreso Nacional de la Asociación Española para al Investigación y Desarrollo de la Terapia Familiar que se celebra en Donostia, con la colaboración de ATE Asesores y Hogares Nuevo Futuro. Precisamente, el estudio presentado ayer tomó como muestra a 55 educadores de la citada asociación, que se ocupa de la acogida urgente de menores inmigrantes no acompañados y de pisos residenciales en los que conviven menores autóctonos con otros extranjeros.
El trabajo de campo comenzó en 2005 y desvela que el 53% de los educadores sufre altos niveles de cansancio emocional, que el 47% padece despersonalización, lo que hace que no muestre interés por el usuario al que atiende – en este caso el menor – , y que el 40% tiene una realización personal y una autoestima baja. «Todos estos índices revelan que los educadores sociales de menores de Gipuzkoa sufren un riesgo muy alto de padecer el síndrome del quemado», señaló Ochoa de Alda.
Asimismo, en el estudio se constata que los educadores presentan niveles altos de alexitimia, un trastorno que implica dificultad en identificar y expresar las emociones, y que «empeora cuanto más tiempo llevan trabajando».
El trabajo incluye un programa de intervención y supervisión psicológica de los educadores que ya ha comenzado a dar sus frutos. No obstante, la mejora de las condiciones laborales los educadores requiere además «más reconocimiento de su trabajo, recursos especializados y mejora en la clasificación de los perfiles de menores que atienden».
En la actualidad, se calcula que dos de cada cinco educadores de centros de acogida de urgencia a menores inmigrantes se encuentran de baja laboral. Siete de cada diez son mujeres y la edad media es de 28 años.
publicado en Diario Vasco, JM.V., 2007-12-01

Los menores cometen delitos cada vez más violentos y actúan por puro placer

Expertos alertan de un cambio en el perfil del delincuente juvenil, que pertenece a una familia acomodada
Un menor ingresa en un centro de reforma por darle una paliza a un compañero y filmarlo con el móvil. Una educadora le pregunta:
-¿Por qué lo grabaste?
-Porque me gusta ver como grita.
Esta escueta respuesta resume lo que para los expertos es un síntoma del nuevo perfil del delincuente juvenil. El menor infractor es cada vez más violento y actúa por placer o por capricho.
El cambio de tornas hay que buscarlo en la última década. La directora del centro de reforma San Francisco de Asís de Torremolinos, Isabel Ruiz, afirmó que apenas hace diez años el adolescente que delinquía solía proceder de ambientes marginales, generalmente cometía robos y lo hacía por necesidad.
Ahora todo es distinto. «Lo que más nos preocupa es que el perfil está cambiando. Son chavales -el 85% son varones y el 15%, mujeres- con una familia normal o acomodada, que actúan por placer. Y esto último es lo más preocupante de todo», apunta la responsable del centro. «Se percibe -añadió Ruiz- muchísima más violencia en los delitos».
La coordinadora de la Fiscalía de Menores, Isabel Fernández, indicó que el móvil de los delitos suele ser «caprichoso». «A veces no son conscientes de la gravedad de los hechos que cometen porque los viven como una broma, aunque para las víctimas sea una auténtica agresión», expuso la fiscal durante las jornadas 'Informar en justicia'.
Delitos violentos
Las estadísticas reflejan con claridad esta tendencia. En una de cada tres infracciones cometidas por adolescentes está presente la violencia. En lo que va de año, los jueces de Menores han visto 207 casos de lesiones, 169 de malos tratos en el ámbito familiar y 127 robos que llevan aparejada agresión a la víctima.
Según los datos facilitados por la Delegación de Justicia de la Junta de Andalucía, estos tres tipos de delitos violentos representan casi un tercio de las 1.682 condenas que se han impuesto en lo que va de año (hasta septiembre) en la provincia de Málaga. Pero hay uno que sobresale por encima del resto y que en los últimos años ha experimentado un crecimiento alarmante. Los malos tratos de hijos a padres. En 2001, la Fiscalía registró una sola denuncia por este motivo, frente a las 183 con que se cerró la estadística de 2006. Este año va por los mismos derroteros, con 169 en los primeros ocho meses.
Para la directora del centro de reforma San Francisco de Asís, el problema radica en que la familia «está en crisis». «Uno de los motivos es la desestructuración familiar -padres separados- y eso se refleja en la adolescencia a modo de rebeldía o violencia, como una energía que no saben canalizar».
Equiparación entre sexos
Por su parte, la coordinadora de la Fiscalía de Menores comentó que el perfil de los infractores cambia en los casos de malos tratos, ya que la violencia masculina y la femenina se equiparan. Desde agosto hay cinco casos de maltrato con medidas cautelares, de las que dos son chicos y tres son chicas.
De las sentencias impuestas este año en Málaga, la inmensa mayoría (1.543) acarrearon medidas como la libertad vigilada o trabajos en beneficio de la comunidad, mientras que 139 supusieron el ingreso de menores en centros de reforma.
Pese a la espiral de violencia, el grado de reincidencia aún es bajo, según la directora del San Francisco de Asís, el único centro de reforma público en Andalucía. «Últimamente, está en torno al 30%. Son muy pocos los que reinciden y, cuando lo hacen, suele ser por delitos de robo», apuntó. El reincidente, por lo general, suelen vivir en zonas marginales, de manera que, cuando cumple la condena y sale del centro de reforma, «vuelve al mismo lugar que le llevó a delinquir», expresó la responsable.
Los expertos en delincuencia juvenil coinciden en la influencia de las nuevas tecnologías en la adolescencia. Ruiz consideró que los móviles e Internet están siendo «mal asimilados» por los menores, lo que ha desembocado en nuevos fenómenos como el 'ciberbullying' (acoso en la Red). Aunque no son hechos violentos, los daños psicológicos para las víctimas -concluyó la fiscal- son «increíbles».
Publicado por Juan cano en www.diariosur.es

2/12/07

Infancia crea un plan de ´abuelos adoptivos´ para niños del Materno

La consejería busca a mayores que pasen su tiempo libre con los menores acogidos.
Se trata de buscar a personas mayores, con tiempo libre, que quieran pasar su tiempo libre con los niños internados en el centro Materno-Infantil, de Oviedo, tanto dentro de las instalaciones como fuera, acompañándoles al parque o jugando. Este es el programa que ayer presentó la consejera de Bienestar Social, Pilar Rodríguez, bajo el nombre de Vamos al parque . La iniciativa entra dentro de la política de la Administración asturiana de favorecer la participación de la tercera edad y de impulsar el intercambio de experiencias entre generaciones. Se trata de un plan piloto que se extendería al resto de centros de menores de la región si consiguen unos buenos resultados.

Una familia se lleva por la fuerza a un bebé del Centro Materno Infantil

Fue cuestión de minutos. Llegaron al centro, montaron un tumulto y salieron corriendo con el bebé en brazos. El pasado viernes una familia se llevó por la fuerza a su niña de cuatro meses alojada en el centro Materno Infantil de Oviedo desde el día antes, cuando la policía sorprendió a la madre robando con el bebé en brazos. Ahora tanto los padres como un grupo de familiares que les acompañaban y que contribuyeron a crear una gran confusión a las puertas de la residencia están en busca y captura, ya que la Consejería de Bienestar Social, propietaria de las instalaciones y la administración que estaba al cuidado del bebé, ha interpuesto una denuncia.
Además, el Gobierno regional mantiene abierto un expediente en el que estudia la posible desprotección de la niña y de un hermano de 23 meses que también está con sus padres. Este trámite podría concluir con una retirada temporal de la tutela o con la plena reincorporación de los menores a su núcleo familiar.
SITUACION
Los antecedentes de este caso se remontan al jueves. Ese día la policía detiene a la madre del bebé que presuntamente estaba robando en un establecimiento con su hija de 16 semanas en brazos. Mientras se le toma declaración y pasa a disposición judicial, entregan la niña a Bienestar Social que la aloja en el Materno.
Al analizar la situación de la familia se descubre que previamente ya habían detenido a otro miembro de la familia mientras estaba acompañado por el hijo mayor de la pareja, el que en la actualidad tiene 23 meses. Al descubrir estos expedientes, la administración decide investigar un poco más para ver en qué situación están los niños. Lo primero que ven es que el bebé está limpio, bien alimentado y bien vestido. Pero quieren saber más cosas.
El viernes, después de quedar en libertad la madre, acude con su marido y con un abogado a la Consejería de Bienestar para recuperar a su hija. Allí se les comunica la apertura del expediente de desprotección, se les pidió colaboración y se les informó de todos los trámites. La administración dispone de 45 días para resolver el expediente. De hecho, durante el proceso todavía no es efectiva la retirada temporal de la custodia y puede que no llegue a serlo si el caso se resuelve favorablemente para los padres.
LA FUGA
Fuentes de la consejería explicaron ayer que los padres parecían satisfechos con las explicaciones que había recibido y que abandonaron las dependencias con total normalidad. Sin embargo, unos minutos después se presentaron en el Materno exigiendo ver a la niña. Estaban acompañados por un grupos de seis a ocho familiares. Tras consultarlo, los responsables del centro les concedieron una autorización, pero solo a los padres.
Mientras los dos entraban, el resto formó un tumulto en la puerta. El guardia de seguridad trató de disuadirles y se vivieron situaciones de gran tensión e incluso de forcejeos. El padre aprovechó ese momento de confusión para salir corriendo de la sala de visitas con la niña en brazos. Detrás se fueron el resto sin que nadie pudiera impedirlo.
Los responsables del centro avisaron a la consejería que se personó en la comisaría de policía para denunciar lo sucedido, ya que la familia se ha llevado a un menor que estaba bajo la responsabilidad de la administración. Ayer mismo se completaron todos los trámites judiciales, con la incorporación del informe redactado por el propio guardia de seguridad. Por el momento, los agentes no han localizado ni a los padres ni tampoco al resto de familiares que protagonizaron el altercado del viernes.
Fuente: LA VOZ DE ASTURIAS
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Educación entre iguales para prevenir el VIH

"Antón usó condón" y "Don Tintico" son dos programas de la Fundación Atenea para que personas vulnerables ante el VIH actúen como agentes de salud. Ante el Día Mundial contra el Sida, ONG nos recuerdan la importancia de la prevención.
Antón es un personaje de ficción creado por internos de distintos centros penitenciarios del Estado. Sus aventuras tratan de sensibilizar y prevenir el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual entre parejas internas en centros penitenciarios en las que uno de los dos miembros es seropositivo. Lo mismo pasa con Don Tintico, el personaje ideado por presos colombianos de los centros penitenciarios de Valdemoro, Ocaña I y II.
Ahora tanto Antón como Tintico son protagonistas de cómics, folletos y materiales creados por internos en centros penitenciarios destinados a sensibilizar y fomentar la prevención ante el VIH/sida entre sus compañeros. La idea es que los propios internos sean los que transmiten mensajes de promoción de la salud entre ‘sus iguales’.
Para ello, la Fundación Atenea Grupo Gid selecciona a un grupo de personas con las que se realiza una serie de talleres sobre prevención del VIH, sexualidad o uso del preservativo.
Tras esta formación, los participantes transmiten lo aprendido entre su grupo de iguales, a través de la realización de folletos y materiales informativos, charlas o representando obras de teatro. “El trabajo de los internos es tan importante o más que el de un educador social o el de un técnico sanitario ya que ellos llegan a un grupo de población de difícil acceso”, explica Guadalupe Moreno, educadora de la fundación y responsable del programa de prevención. Carmen Fernández y Carmen Parra, dos mujeres seropositivas participantes en este proyecto de la Fundación Atenea Grupo GID, destacaron en la presentación de la iniciativa, que este tipo de campañas facilitan el acceso de las personas a la información, favorece un estilo de comunicación más cercana y creíble, promueve la participación de los colectivos y mejora la autoestima y la calidad de vida de las personas que se convierten en agentes de salud.
El castigo del Sida social
Tanto Fernández como Parra reflexionaron sobre el llamado ‘Sida social’, la discriminación que todavía hoy padece este colectivo y que disminuye su calidad de vida. “Desde que en los 80 apareció el primer caso de Sida se ha adelantado mucho en tratamientos y medicación, pero no tanto en ética y sensibilización ciudadana”, subrayó Carmen Fernández.
Parra recordó que es fundamental hacerse la prueba del sida si se han mantenido relaciones sexuales de riesgo ya que casi una cuarta parte de la población que tiene el VIH no lo sabe. “Para fomentar esta actitud positiva y animar a la gente a que se haga las pruebas también es importante acabar con la discriminación, ya que mucha gente no quiere hacerse los análisis por temor al rechazo de su entorno”, señaló.
Carmen Parra también quiso explicar que “hoy por hoy ser portador del VIH no es una tragedia ya que se puede hacer una vida completamente normal sólo con tomar una medidas básicas”.
La situación en el Estado español
La presentación de este programa coincide con los preparativos para la jornada del Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
Según estimaciones de la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, el Estado español es uno de los países europeos con mayor incidencia de VIH-sida, con unas 140.000 personas infectadas. Por eso, ONG y entidades sociales han programado un buen número de actividades dirigidas a recordar que la detección precoz es fundamental para frenar el desarrollo de la enfermedad y evitar la transmisión del virus a otras personas.
La Plataforma Sida y Desarrollo realizó ayer un acto frente al Congreso de los Diputados para solicitar al Gobierno español que aumente en calidad y cantidad la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) destinada a la lucha contra el VIH/sida, garantice la coherencia de las políticas de cooperación española en respuesta al VIH/sida. Así mismo, el acto sirvió para reclamar políticas internacionales efectivas y dotadas de suficientes recursos para luchar contra la epidemia del VIH/sida.
Las organizaciones que constituyen el Grupo de Interés Español en Población, Desarrollo y Salud Reproductiva (GIE) han presentado también estos días un informe en el que alertan de la insuficiencia de los recursos destinados por la cooperación española a la lucha contra el VIH/SIDA y la mejora de la salud sexual y reproductiva.
Médicos Sin Fronteras, por su parte, ha denunciado las dificultades actuales para el acceso a la prevención de la transmisión vertical, entre madre e hijo, y a los nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento en los países en desarrollo, factor clave para detener el avance de la mortalidad de la epidemia, especialmente en niños, como se ha demostrado en los países más ricos (menos de 1% de transmisión).
La ONG también impulsa una cibermaratón on-line para sensibilizar y recaudar fondos para la investigación de la enfermedad.
GlobalSida y Cesida son otras de las asociaciones que han puesto en marcha acciones de sensibilización durante esta semana reivindicativa.
¿Qué Puedo Hacer yo?
Si necesitas ayuda o deseas colaboras con alguna entidad que enfoque su trabajo hacia la lucha contra el VIH/sida, puedes ponerte en contacto con alguna de las organizaciones que opera en tu provincia a través del Directorio de ONG de Canal Solidario.
Más información:
Movimiento Social Tenemos SIDA
Otras campañas y redes comunitarias en la lucha contra el VIH/sida son Stop Sida, Red 2002 y Global Health Network.
Lee otras noticias sobre VIH/Sida publicadas en Canal Solidario.
PUBLICADO EN Canal Solidario-OneWorld 2007

"La llegada de los menores extranjeros ha puesto en evidencia las deficiencias del Estado del Bienestar"

ENTREVISTA a la terapeuta marroquí Amina Bargach
"Puedo enfadarme con ellos o castigarles, pero al final siento que tengo los bolsillos llenos de todo lo que me aportan". Como presidenta de la Asociación Marroquí para la Investigación y Tratamiento Sistémico de la Familia y otros Sistemas Humanos (AMRTS), Bargach lamenta que su presencia en el congreso sobre infancia y adolescencia levante tanta expectación. "No soy yo, por desgracia es el tema del que hablo, menores inmigrantes", sentencia.
¿Qué les impulsa a estos menores a abandonar su país?

No se trata de abandonar. Son personas que provienen de una ecología perturbada. Son refugiados ambientales, los nuevos esclavos del Tercer Milenio. No tienen alternativa porque sus familias están privadas de todo tipo de instrumentos para acompañarles, no sólo el económico, también social o cultural.
¿Cómo perciben la realidad que se encuentran aquí?
Es verdad que nosotros somos países que no sabemos qué es la democracia, pero en Europa hay una necesidad de democratizar la democracia. En Canarias, por ejemplo, hay señoras que están en las puertas de los centros a donde van a trasladar a unos menores subsaharianos en estado de estrés postraumático y les gritan: '¡Aquí no los queremos!' La llegada de esos menores ha puesto en evidencia las deficiencias del Estado del Bienestar. Las familias mandan a sus hijos porque creen que aquí van a estar a salvo, en una sociedad donde existe una hipertrofia de los derechos de los niños. El hijo parte con la mochila cargada de las expectativas de su familia, se hace pseudoadulto y, cuando llega aquí, se encuentra con una violencia mayor porque le transforman en objeto.
¿La sociedad le puede llegar a anular como persona?
Hay dos tipos de visibilidad. Tomar al menor como persona o sujeto con una historia pasada, presente y futura. O puedo tratarle como objeto, adoptar un lenguaje alarmista y destruir sus referencias socioculturales. No se tiene en cuenta sus emociones ni sus sueños.
¿Cómo le influye al menor que la sociedad le convierta en un simple número?
Le descoloca, no entiende cómo siendo menor sociedades altamente desarrolladas no saben qué hacer con él. Le crea una desconfianza y un resentimiento que continuará de adulto y puede que desarrolle síntomas defensivos como delincuencia, depresiones o sobreadaptación. Buscará adaptarse por encima de todo, sin permitirse el lujo de vivir como un menor. Cuando los menores normales crean problemas es porque se sienten con un derecho de pertenencia. Pero ellos crean esa relación falsa y cualquier cosa que planificas sobre él no tiene validez.
¿Qué lectura hace del actual modelo de atención basado en los centros de acogida?
Prefiero hablar de alternativas. El menor sufre una ruptura de los tres pilares de su equilibrio: el mundo socioambiental, el sistema familiar y la escuela. Es como una caída al vacío. Por eso, los centros deben asumir la función de alternativas. Ser como su familia, no sustituirla. El centro debe darle una educación especial, convertirse en su autoridad moral y ser el referente adulto. De ese modo, el menor, por primera vez, creará un tejido social de pertenencia, aunque sea transitorio.
Hace un mes en Tolosa se vivió un caso de violencia de los menores hacia sus cuidadores. ¿Los profesionales están lo suficientemente preparados para afrontar las realidades de estos jóvenes?
Cuando uno organiza un centro y pone a los profesionales en la boca del cañón, hay que protegerles la espalda. Deben tener una educación específica continuada y espacios de supervisión. Trabajar en contextos de riesgo social es muy duro, pero interesante. Además, los terapeutas no lo hacemos por los menores, sino porque es nuestra vergüenza. Yo me taparía la cara si en la ciudad en la que vivo (Tetuán), donde conviven una sinagoga, una mezquita y una iglesia, un día saliera en la tele un loco arrojando piedras a la sinagoga. Me taparía la cara porque sentiría vergüenza ver cómo destrozan los valores en los que he crecido.
¿Hay discriminación entre las diferentes procedencias de los inmigrantes?
Eso es una mentira, y se debe a la visión de cosificación que hacemos. Así establecemos categorías: los argentinos son muy creídos y las ecuatorianas llevan ropa de tres tallas menos, por ejemplo. Yo decido la perspectiva. Entre ellos, dentro de la marginación, se crean conflictos y se mantienen, porque nadie sale del cerco para cuestionar esa definición que viene de fuera. Pero si coges a un marroquí y le das un buen trabajo donde cree una identidad, no lo podrás distinguir de un español.
¿Qué papel juega la escuela en esa socialización?
Tiene un trabajo reparador. La ventaja de la escuela es la posibilidad de reforzar la identidad de pertenencia a un grupo de pares. Un niño perdido al que le falla todo creará una identidad entre sus compañeros y con un adulto de referencia. Es el espacio de integración por excelencia del que no podemos pasar. Pero ponemos excusas como el idioma. Decimos que reciben clases de castellano y, en lugar de eso, los dejamos en la ambigüedad total.
¿Qué pasará con estos menores excluidos cuando se hagan adultos?
El devenir no importa. La complejidad radica en que son niños de doble pertenencia. Yo tengo que hacer una mediación para que estén mínimamente bien atendidos, sin ser su familia ni defender la bandera de aquí o allí. Pondré cosas útiles en su mochila que le sirvan para que luego decida si se queda o regresa a su país. El futuro es la interculturalidad. No el estado puro de las culturas, sino la interactividad de influenciarnos los unos a los otros.
PUBLICADO POR ANA URSULA SOTO EN www.noticiasdealava.com


Pisos de convivencia. Un hogar para educar a niños con problemas

Menores conflictivos, con conductas violentas en el hogar, aprenden fórmulas para vivir en familia, gracias a la orientación de educadores que residen con ellos en una casa de Rincón de la Victoria
No se trata de una terapia o de clases para interiorizar valores sociales, como la igualdad, la tolerancia o el respeto. Es sencillamente aprender a convivir en familia, a enfrentarse a problemas cotidianos y a saber prescindir de los caprichos propios de la sociedad del consumo. En una casa de Rincón de la Victoria, ocho chicos de entre 14 y 18 años se familiarizan con lo cotidiano, como hacer lentejas, freir pescadilla, poner la mesa o rellenar la matrícula del instituto. Y lo hacen solos, aunque haya un educador que les indique cómo lograrlo o de qué forma se hacer mejor.Los pisos de convivencia se diseñaron para rehabilitar a menores infractores, con conductas agresivas en el hogar o hacia familiares. En Málaga, existe la casa de Rincón de la Victoria desde hace dos años."Se supone que no saben convivir en su núcleo familiar. Aquí le facilitamos el entorno y lo que deben hacer es interiorizar los hábitos de convivencia para que los problemas con su familia no se repitan", explica Berta Álvarez, directora del centro Adis-Meridiano y del programa para la inserción social y familiar de estos chicos.
La estancia en el piso puede oscilar entre seis meses y un año, aunque depende del caso y de su adaptación al nuevo medio. Las primeras semanas o incluso meses pueden ser complicados, hay recelo y desconfianza hacia el entorno, donde chicos desconocidos tienen que convivir y respetar una rutina. Pero la clave, según los educadores, es que el menor se sienta protagonista de su proceso de inserción y que las cuestiones no se impongan, sino que se consensúen. "No somos padres o madres, nunca vamos a suplantar sus funciones. Lo que pretendemos es enseñarles a desenvolverse cada día", indica la educadora.
Como en cualquier hogar, los chicos se reparten las tareas domésticas, discuten por ver un determinado programa de televisión o deciden el plan de ocio para el fin de semana. En estas situaciones interviene el educador -hay ocho en el piso-, que escucha cada sugerencia, a la vez que explica cuál es la mejor opción o qué camino hay que se seguir para solventar un conflicto, expone Javier Borque, subdirector del piso.
Otro de los pilares de este programa es conseguir que los chicos disfruten colaborando de forma altruista con asociaciones sociales. Hasta la fecha, los ocho menores han trabajado con organizaciones, como la de Espina Bífida o la de Síndrome de Down, y han recogido residuos orgánicos de los montes malagueños. También practican actividades deportivas, como unas miniolimpiadas en la playa. "Así los chicos entienden que hay otras formas de divertirse, más allá del consumo", resalta la educadora.
Pero en la vivienda pueden darse situaciones límite, como que un menor se marche, pero en esos supuestos la administración judicial interviene de inmediato. El objetivo de su estancia en el piso es el acercamiento familiar. Por ello, se programan visitas con los padres, incluso se otorgan permisos de fines de semana para que acudan a su domicilio. "El contacto con los padres es progresivo, pues hay que tener en cuenta que llegan chicos con las relaciones familiares deterioradas, y algunos ni siquiera se hablan con sus padres", manifiesta Berta Álvarez.En el piso residen chicos de toda Andalucía, procedentes de cualquier estrato social. Los educadores coinciden que los problemas de convivencia nacen en el seno de la sociedad actual, en la que los jóvenes no están preparados para escuchar un no.
Pero, tanto educadores, como instancias judiciales coinciden en que tras convivir en el piso, la reinserción familiar es prácticamente del cien por cien.
PUBLICADO en laopiniondemalaga.es por RAQUEL RIVERA 2/12/2007